Iglesia

RELIGIÓN EXTERIOR, RELIGIÓN INTERIOR

Por Javier Orrego C. (de La Vigencia del Tercer Secreto de Fátima tras la renuncia de Benedicto XVI)

Resurrección¿Qué se juega el Demonio en la encrucijada, qué se juega el hombre? Estos son temas oscuros. Unos cuantos hombres de Dios lo saben. Pero la mayoría de los seres humanos, incluso la mayoría de los sacerdotes y hombres de fe de todo el mundo, sin importar la religión que profesen, lo ignoran por completo.

La religión exterior, la de los templos de piedra y de los dogmas, la de la letra muerta de Escrituras que nunca llegan a ser comprendidas por los fieles y sus sacerdotes porque carecen de las claves para interpretarlas correctamente; esa fe, esa religión popular, exterior, superficial, es como la fe de los niños, simple y sencilla, fácil de entender y practicar, pero insubstancial y desprovista de verdadero poder en el más allá de lo que permanece oculto a la conciencia dormida de la humanidad. Las Escrituras llegan a ser así como cuentos de hadas que se cuentan unos a otros los creyentes para arrullarse en su sueño colectivo.

¿Lo sabe el Papa Ratzinger? Claro que sí. Deben haberlo sabido muchos Papas… pero no necesariamente los cardenales que fueron elegidos Papas. ¿Se entiende? Algo cambia en el hombre que se crucifica voluntariamente y comprende el misterio del sacerdocio eterno. (más…)

Anuncios

PROFECIAS DE A. K. EMMERICH

A.K.EmmerichAnna Katharina Emmerich nació en Alemania en 1774. De familia muy pobre, se hizo monja de la Orden Agustina en Dulmen; tuvo una vida de continuas enfermedades agravadas al quedarse inválida por un accidente. Tenía el uso de razón desde su nacimiento y podía entender latín litúrgico desde la primera vez que fue a misa. Durante los últimos 12 años de su vida no consumió ningún tipo de alimento excepto la sagrada comunión, ni bebió ninguna bebida excepto agua, subsistiendo completamente por la Santa Eucaristía. Desde 1802 hasta su muerte, tuvo las heridas de la Corona de Espinas, y de 1812, todos los estigmas de Nuestro Señor, incluso una cruz encima de su corazón y la herida de la lanza.En los últimos años de su vida, hasta su muerte en 1824, recibió las visiones de la vida de Cristo, de la Virgen María y de la vida después de la muerte, así como otras videncias de sucesos que acontecerían tiempo después como el Muro de Berlín, el Concilio Vaticano II, etc.

Con sus visiones en la mano descubrió Reynolds los restos de la ciudad de Ur de Caldea, y la recién descubierta morada de la Virgen en Efeso resultó ser también tal como ella la había descrito. Del mismo modo se descubrieron en 1981 los pasadizos bajo el Templo de Jerusalén, que Ana vio al contemplar el misterio de la lnmaculada Concepción de María, dogma que no sería proclamado por la Iglesia hasta treinta años después de la muerte de esta vidente. Ana Catalina Emmerich supo por Nuestro Señor que su regalo de visión del pasado, presente, y el futuro en visión mística era mayor que el poseído por nadie más en historia.

(más…)