Estados Unidos

HISTORIA DE UNA USURPACIÓN: DE CÓMO UN PUÑADO DE BANQUEROS ASUMIÓ EL CONTROL DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA EN MENOS DE UN SIGLO

Por Javier Orrego C.

Fragmento de Los dioses del dinero, Parte 2 (próxima a publicarse)

Benjamin Franklin: “Imposible encontrar una población más feliz y próspera en la faz de la Tierra”

General Jackson mata al monstruo de muchas cabezas.

General Jackson matando al monstruo de muchas cabezas, 1828.

A mediados del siglo XVIII lo que es hoy el país más poderoso del mundo no era más que un puñado de colonias del pujante Imperio Británico. Benjamin Franklin describió la vida en las Trece Colonias afirmando que era “imposible encontrar una población más feliz y próspera sobre la faz de la Tierra”[1]. El secreto de esa prosperidad era simple: un sistema financiero basado en dinero libre de deuda, dado que no había necesidad de pagar intereses a nadie por su emisión. Nos referimos a las así llamadas Colonial Scripts, emitidas en estricta proporción a los recursos intercambiables en la economía ultramarina. Estas Notas Coloniales eran, en rigor, el papel moneda propio de las Trece Colonias. Según Franklin, la emisión de este tipo de dinero, cuya masa circulante era proporcional a la riqueza genuina del país, era la causa fundamental de la prosperidad de esas tierras apartadas del centro del mundo[2].

Evidentemente este hecho no iba a pasar desapercibido para los banqueros ingleses. Pronto consiguieron que el Parlamento emitiera una ley prohibiendo a los dominios de ultramar la emisión de dinero propio. En contrapartida, se decretó que las posesiones británicas debían basar su moneda en las reservas de oro y plata que administraban sus bancos. La consecuencia de esta medida fue la reducción del circulante con la consiguiente bancarrota de la economía colonial: bajaron los precios, quebraron los negocios, se incrementó el desempleo, etc. La era de la prosperidad había llegado a su fin gracias a la voracidad de los banqueros de Londres. Según muchos, Franklin entre otros, esa fue la verdadera causa del descontento que desembocó en el estallido de la guerra de independencia. La Revolución Americana no fue una guerra política, sino económica. (más…)

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