UNA GUERRA CULTURAL QUE SE LLEVA A CABO DESDE HACE CUARENTA AÑOS… SIN QUE LA DERECHA SE HAYA DADO POR ENTERADA

Por Javier Orrego C.

La importancia de contar historias era conocida por los pueblos antiguos. A lo largo de los siglos los hombres han recurrido a la ficción y al arte en general para transmitir ideas, creencias, valores. Todo pueblo tiene una mitología detrás, un mito fundacional, una saga, una narración que da sustento a su identidad, una tradición en que se funda su propia existencia y su propio modo de ser, su psicología, su ethos particular. Una fábula, un cuento, una poesía, una canción, una película, una novela —en suma, una historia narrada— tienen infinitamente más poder sobre la naturaleza humana que cualquier axioma científico o demostración estadística de una verdad objetiva, por evidente que esta sea.   

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La ficción desmonta la realidad y la reconstruye a partir de componentes emocionales. Por ejemplo, narrar un asalto a un banco desde el punto de vista del ladrón hace que el espectador/lector se identifique con él, asumiendo como propio su objetivo: el espectador/lector deseará que el ladrón tenga éxito y que la policía no lo capture. Lo mismo sucede si la narración se centra en las peripecias de un asesino a sueldo contratado para matar a alguien. En rigor, la ficción consigue que individuos que habitualmente no son ladrones de bancos, ni asesinos, den vida interior a sentimientos y emociones que jamás harían propios en la vida real. Estos dos casos extremos ilustran lo que ocurre con las artes escénicas, la literatura, el cine y la televisión en la construcción de la identidad individual y colectiva de los seres humanos y de los pueblos.

La importancia de contar historias era conocida por los pueblos antiguos. A lo largo de los siglos los hombres han recurrido a la ficción y al arte en general para transmitir ideas, creencias, valores. Todo pueblo tiene una mitología detrás, un mito fundacional, una saga, una narración que da sustento a su identidad, una tradición en que se funda su propia existencia y su propio modo de ser, su psicología, su ethos particular.

Una fábula, un cuento, una poesía, una canción, una película, una novela —en suma, una historia narrada— tienen infinitamente más poder sobre la naturaleza humana que cualquier axioma científico o demostración estadística de una verdad objetiva, por evidente que esta sea. Continuar leyendo “UNA GUERRA CULTURAL QUE SE LLEVA A CABO DESDE HACE CUARENTA AÑOS… SIN QUE LA DERECHA SE HAYA DADO POR ENTERADA”

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