Cristianismo esotérico

LOS REYES MAGOS

Por Javier Orrego C. (Continuación de EL PRESTE JUAN Y LA CONEXIÓN AFGANA DEL MISTERIO CRISTIANO)

Leonardo_da_Vinci_Adoration_of_the_MagiLa existencia de un singular vínculo entre arraigadas tradiciones esotéricas cristianas y orientales tiene en la extraña historia de los Reyes Magos una muy importante confirmación. Es curioso, a este respecto, que de los cuatro evangelios canónicos sólo el de Mateo se refiera a esta sorprendente visita de adoradores no judíos del niño Jesús. Así y todo, la adoración de los Magos, tal como él la denomina (Mt, 2: 1-12)[1], es mencionada sólo al pasar, casi como para dejar intercalada en su evangelio una pista de misterios que en ese entonces no estaba permitido revelar. Tal vez estas cosas formaran parte de las “enseñanzas hierofánticas” de su Maestro.

La tradición cuenta que estos “Magos” que en tiempos del rey Herodes llegaron a Belén guiados por una misteriosa estrella para adorar al recién nacido “rey de los judíos”, pertenecían a una hermandad secreta oculta en algún lugar del Asia Central ─probablemente Afganistán─ que desde tiempos inmemoriales esperaba el nacimiento de un Salvador o Redentor del género humano. No carecen de argumentos quienes sostienes esta hipótesis en razón de que los sacerdotes de la religión de Zoroastro recibían comúnmente el nombre de “magos”, y que éste pasó gran parte de su vida en Balkh. Se supone, además, que estos magos eran versados en astrología y tenían conocimientos ocultos a los que el común de los mortales no tenía acceso. (más…)

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EL PRESTE JUAN Y LA CONEXIÓN AFGANA DEL MISTERIO CRISTIANO

Por Javier Orrego C. (Fragmento de El Evangelio de la Luz)

Representación del Preste Juan como emperador de Etiopía en un mapa portugués que fue un regalo a la reina María de Inglaterra en 1588.Según la tradición, en 1165 tres importantes y poderosos regentes de la cristiandad, el Papa Alejandro III y los emperadores de Oriente y Occidente, Federico Barbarroja y Manuel Comeno, recibieron una carta de un enigmático soberano que se autoproclamaba “rey cristiano-nestoriano”, dándoles a conocer la existencia de un verdadero paraíso terrestre en el que, entre otros muchos tesoros, se encontraba la fuente de la eterna juventud y donde sus habitantes vivían en una felicidad perpetua. Luego, la leyenda le atribuyó a este rey, conocido como Preste Juan, la propiedad de una “piedra mágica” capaz de devolver la vista a los ciegos y hacer invisibles a los hombres. Esta “piedra”, obviamente, nos recuerda al Grial, cuyas historias comenzaron a circular por toda Europa aproximadamente por las mismas fechas, el cual para Wolfran von Eschembach ―autor del Parzival–, era una “piedra” caída del cielo (o más específicamente, de la frente de Lucifer, el “portador de la Luz”).

También se le atribuyó al Preste Juan el honor de ser el custodio del Arca de la Alianza, otro objeto sagrado (de hecho el más sagrado de toda la historia de Israel), aún más misterioso que el Grial. Recordemos que el Arca, que era para los judíos un símbolo de la Primera Alianza establecida por Dios con los hombres, ha estado perdida para la historia humana desde los tiempos de la caída del Segundo Templo en manos de los romanos en el curso de la segunda mitad del siglo I. El Grial, por contrapartida, es un símbolo ―netamente cristiano― que evoca la renovación de esa Alianza instaurada por medio del sacrificio del así llamado Hijo de Dios. (más…)

Un hombre llamado Jesús

Por Javier Orrego C. (Fragmento de El Evangelio de la Luz)

1304254729_50-rrsryirrs-rrrsrryesrsrs-xiv-130s90-rrerrrCiencia espiritual versus ciencia profana

No es necesario ser cristiano para saber que a partir de los acontecimientos de Palestina la figura de Cristo Jesús articula, de un modo u otro, toda la historia de la humanidad. La religión cristiana es, sin lugar a dudas, un hecho fundamental de la evolución espiritual de la especie humana. Hay quién ha dicho incluso –en contra de la opinión generalizada de la modernidad–, que el cristianismo no pertenece al pasado tanto como al futuro del hombre. Veremos la forma de justificar esta apreciación que lleva a concebir el impulso crístico como un salto evolutivo en dirección hacia nuevas dimensiones de lo que es propiamente humano. Pero para que este salto no sea  una simple pirueta ciega del espíritu resulta indispensable que el hombre se plantee de un modo totalmente nuevo en relación a los antiguos enunciados de la sabiduría perenne.

Todos los Misterios de la antigüedad, todo el conocimiento oculto enseñado hasta el momento de la encarnación del Verbo en el ámbito de la Tierra, se encuentran resumidos en el Misterio cristiano. Jung describe a Cristo como el self del hombre occidental, e incluso como su arquetipo celeste. De este modo, el cristianismo sería la Luz que ilumina, que enciende desde las profundidades del alma humana, la conciencia del hombre futuro (y ciertamente no sólo del hombre occidental).     (más…)