CITA

RELIGIÓN EXTERIOR, RELIGIÓN INTERIOR

Por Javier Orrego C. (de La Vigencia del Tercer Secreto de Fátima tras la renuncia de Benedicto XVI)

Resurrección¿Qué se juega el Demonio en la encrucijada, qué se juega el hombre? Estos son temas oscuros. Unos cuantos hombres de Dios lo saben. Pero la mayoría de los seres humanos, incluso la mayoría de los sacerdotes y hombres de fe de todo el mundo, sin importar la religión que profesen, lo ignoran por completo.

La religión exterior, la de los templos de piedra y de los dogmas, la de la letra muerta de Escrituras que nunca llegan a ser comprendidas por los fieles y sus sacerdotes porque carecen de las claves para interpretarlas correctamente; esa fe, esa religión popular, exterior, superficial, es como la fe de los niños, simple y sencilla, fácil de entender y practicar, pero insubstancial y desprovista de verdadero poder en el más allá de lo que permanece oculto a la conciencia dormida de la humanidad. Las Escrituras llegan a ser así como cuentos de hadas que se cuentan unos a otros los creyentes para arrullarse en su sueño colectivo.

¿Lo sabe el Papa Ratzinger? Claro que sí. Deben haberlo sabido muchos Papas… pero no necesariamente los cardenales que fueron elegidos Papas. ¿Se entiende? Algo cambia en el hombre que se crucifica voluntariamente y comprende el misterio del sacerdocio eterno. (más…)

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LA VIGENCIA DEL TERCER SECRETO DE FÁTIMA TRAS LA RENUNCIA DE BENEDICTO XVI

Por Javier Orrego C. / Fragmento del libro homónimo

Benedicto XVI y Francisco en el Vaticano

VATICANO, 23/12/2013.- Imagen del Osservatore Romano que muestra al Papa Francisco saludando a su predecesor, el Papa emérito Benedicto XVI en el monasterio Mater Ecclesiae en la ciudad de Vaticano, EFE/L’Osservatore Romano.

El jueves 13 de mayo del año 2010, durante su visita al santuario de Fátima con ocasión de la conmemoración de los 93 años de la primera aparición de la Virgen a los pastorcitos Lucía, Jacinta y Francisco, el Papa Benedicto XVI hizo una afirmación sorprendente: sostuvo que se equivocaban aquellos que piensan que el mensaje de la Virgen ha perdido actualidad. El Pontífice aseguró, en una masiva ceremonia ante una multitud de fieles congregados en la explanada de la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, que el proyecto de Dios para el hombre permanece plenamente vigente.

En palabras del Santo Padre:

Se equivoca quien piensa que la misión profética de Fátima está acabada. Aquí resurge aquel plan de Dios que interpela a la humanidad desde sus inicios: “¿Dónde está Abel, tu hermano? […] La sangre de tu hermano me está gritando desde la tierra” (Gn 4,9). El hombre ha sido capaz de desencadenar una corriente de muerte y de terror que no logra interrumpir. En la Sagrada Escritura se muestra a menudo que Dios se pone a buscar a los justos para salvar la ciudad de los hombres y lo mismo hace aquí, en Fátima, cuando Nuestra Señora pregunta: “¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que Él quiera mandaros, como acto de reparación por los pecados por los cuales Él es ofendido, y como súplica por la conversión de los pecadores?” (Memórias da Irmā Lúcia, I, 162). (más…)

LA MISIÓN DEL PUEBLO RUSO, por KRYSTOF K.

Por Javier Orrego C.  (Fragmento del “Testamento” de Krystof K., segmento no incluido en versión final de El puente sobre el caos)

Nésterov, El alma del pueblo.

Rus: El Alma del Pueblo de Mijaíl Nésterov, representación simbólica de la búsqueda espiritual histórica de Rusia.

El nacimiento de Rusia como nación estuvo marcado por el surgimiento de un eje político comercial establecido, desde fines del siglo IX, entre los príncipes varegos de origen normando y el Imperio Bizantino. En esa época surgieron, como centros urbanos de cierta importancia, y bajo el dominio de estos señores, las ciudades de Novgorod y Kiev, núcleos en torno a los cuales se trazarían las primeras líneas de la más que milenaria historia nacional de los pueblos eslavos del este. Pero, sin duda, el hecho fundamental acaecido en los albores de esta historia, fue la conversión al cristianismo del príncipe Vladimir, el cual se hizo bautizar, en compañía de sus hombres, a orillas del río Dnieper, en el año 988. La influencia de la cultura bizantina fue determinante en la conformación de la identidad nacional de la antigua patria rusa. De hecho, el mismo Vladimir contrajo matrimonio con una princesa bizantina, hermana del emperador de Bizancio, señalando una cierta comunidad de intereses entre la naciente nación y Constantinopla. Este Vladimir, además, fue santificado y recibió de la Iglesia el título de Igual a los Apóstoles.

Entre ese año y 1918, fecha en que murió el último zar de todas las Rusias, transcurrieron 930 años exactos. Si a esta cifra adicionamos los 70 años de imperio comunista ―también fueron setenta los años del destierro judío en Babilonia― enteramos el milenio histórico del pueblo ruso. El comunismo soviético cayó junto con la celebración del milenario ruso, poco tiempo después de que el Papa Juan Pablo II consagrara finalmente Rusia al Inmaculado Corazón de María, tal como la Virgen Blanca de Fátima, lo había pedido en 1917, en Portugal, en el otro extremo del gran continente euroasiático. (más…)

RECUERDOS DE FÁTIMA (Invierno austral del año 2004)

Por Javier Orrego C. / Fragmento de El puente sobre el caos (capítulo 1)

Explanada de Fatima_bnEs invierno y llueve afuera mientras escribo estas palabras frente a un mar borrascoso. No puedo imaginar un escenario más acertado para emprender la tarea de poner por escrito estas cosas. Me he refugiado lo más lejos posible del mundo, de la gente, del caos urbano, para trazar esta historia que ahora narro como un antídoto contra la amargura. Una mujer triste y dulce como el agua espera tal vez por mí en su propio rincón del mundo. En parte escribo esto para ella, para que ella entienda lo que yo mismo no alcanzo a comprender aún.

Comenzaré por presentarme. Mi nombre es Diego L., alias Fehendor. Este apodo –casi una contraseña, un signo mágico– es el epígrafe con el que rubrico mis obras. Su origen es algo difuso, pues me fue soplado al oído hace muchos, muchos años, mientras soñaba con un extraño, arcaico e inaccesible mundo sumergido en la niebla. Varios años más tarde me enteré por medio de cierta lectura que comentaré más adelante que el término Fenhedor, en la terminología de los trovadores occitanos, significa “el suspirante”, es decir, “el que suspira por su Amada”. La derivación en Fehendor ha de haber sido, pues, una especie de transliteración errónea o de equívoco –que mantuve con el tiempo pese a todo– producida a lo largo de aquel misterioso intervalo que hay entre el sueño y la vigilia.

¿Qué más? Probablemente nada que valga la pena. Todo lo demás está entretejido en lo que sigue. (más…)

LOS REYES MAGOS

Por Javier Orrego C. (Continuación de EL PRESTE JUAN Y LA CONEXIÓN AFGANA DEL MISTERIO CRISTIANO)

Leonardo_da_Vinci_Adoration_of_the_MagiLa existencia de un singular vínculo entre arraigadas tradiciones esotéricas cristianas y orientales tiene en la extraña historia de los Reyes Magos una muy importante confirmación. Es curioso, a este respecto, que de los cuatro evangelios canónicos sólo el de Mateo se refiera a esta sorprendente visita de adoradores no judíos del niño Jesús. Así y todo, la adoración de los Magos, tal como él la denomina (Mt, 2: 1-12)[1], es mencionada sólo al pasar, casi como para dejar intercalada en su evangelio una pista de misterios que en ese entonces no estaba permitido revelar. Tal vez estas cosas formaran parte de las “enseñanzas hierofánticas” de su Maestro.

La tradición cuenta que estos “Magos” que en tiempos del rey Herodes llegaron a Belén guiados por una misteriosa estrella para adorar al recién nacido “rey de los judíos”, pertenecían a una hermandad secreta oculta en algún lugar del Asia Central ─probablemente Afganistán─ que desde tiempos inmemoriales esperaba el nacimiento de un Salvador o Redentor del género humano. No carecen de argumentos quienes sostienes esta hipótesis en razón de que los sacerdotes de la religión de Zoroastro recibían comúnmente el nombre de “magos”, y que éste pasó gran parte de su vida en Balkh. Se supone, además, que estos magos eran versados en astrología y tenían conocimientos ocultos a los que el común de los mortales no tenía acceso. (más…)

MISTERIOS ANTIGUOS Y MODERNOS

Por Javier Orrego C.

Grabado de FlammarionUna grieta en el suelo de la ciencia: el resquebrajamiento de los paradigmas

Para comprender cabalmente la misión del Cristo es necesario remontarse al origen de nuestro mundo, ya no sólo de la Tierra tal como la conocemos, sino de las encarnaciones anteriores de la Tierra. Esto que aparentemente sonará a los espíritus materialistas como un disparate no lo es tanto si se concibe que nuestro planeta, al igual que el hombre, ha debido pasar también por una evolución anterior. Es infantil creer que las cosas hayan llegado a ser como son producto del mero devenir mecánico de los acontecimientos cósmicos.

La diferencia fundamental entre la ciencia materialista moderna y la ciencia espiritual estriba en el reconocimiento o la negación de la presencia de un propósito superior detrás de los fenómenos naturales. La pregunta es: ¿es el Universo que conocemos resultado de una creación propiamente tal ─es decir, fruto de un acto volitivo de un ser superior─ o, lisa y llanamente, producto del desenvolvimiento mecánico de relaciones de causa y efecto entre un conjunto de fuerzas preexistentes que de algún modo todavía desconocido entraron en relación en el Universo material? Dicho de otro modo, ¿es posible percibir la existencia de una Inteligencia Cósmica detrás de los fenómenos inteligibles de la naturaleza? Obviamente, el modo de responder estas interrogantes determina la forma como nos enfrentamos con el misterio de la vida. (más…)

EL PADRE SIMEÓN Y LA MIEL DEL CONOCIMIENTO

Por Javier Orrego C. (Fragmento de El puente sobre el caos)

GurdjieffComenzado el otoño, Marlene, la prostituta sagrada, me invitó a asistir a una reunión en que se tratarían ciertos aspectos específicos de las enseñanzas de Gurdjieff relacionados con la sexualidad humana. Pero era sólo una excusa. Lo más importante era aprovechar la ocasión para presentarme allí a cierto ex discípulo de Krysztof K. que estaba muy interesado en conocerme. Mi sibila me advirtió que el hombre que me iba a presentar le había perdido la pista a su maestro por un buen tiempo hasta que lo encontró en Fátima pocos meses antes de su muerte. Supe que me aproximaba a la hermandad.

Sirvió de sede para este encuentro un hermoso departamento ubicado frente al Parque Forestal, cerca del Palacio de Bellas Artes, cuya dueña era una mujer con aires de viuda rica aficionada a las ciencias ocultas. El resto de los asistentes no despertó mayor interés en mí. Me llamó la atención, eso sí, la presencia de un orador vestido de gris que comenzó a hablar apenas unos minutos después de nuestra llegada. El hombre era delgado, macilento, de ojos saltones, y había comenzado por enunciar, con una voz monótona y sin inflexiones, la importancia del rol de la sexualidad en el mantenimiento de la mecanicidad de la existencia humana. Luego vino una retahíla de obviedades basadas, supuestamente, en las palabras del maestro armenio. Y al cabo de un rato, concluyó que todo lo que hace la gente se encuentra directamente relacionado con la sexualidad, la actividad política, la religión, el arte, la gastronomía, en fin… (más…)

RECUERDOS DE FÁTIMA (Invierno austral del año 2004)

Por Javier Orrego C. / Fragmento de El puente sobre el caos (capítulo 1)

Explanada de Fatima_bnEs invierno y llueve afuera mientras escribo estas palabras frente a un mar borrascoso. No puedo imaginar un escenario más acertado para emprender la tarea de poner por escrito estas cosas. Me he refugiado lo más lejos posible del mundo, de la gente, del caos urbano, para trazar esta historia que ahora narro como un antídoto contra la amargura. Una mujer triste y dulce como el agua espera tal vez por mí en su propio rincón del mundo. En parte escribo esto para ella, para que ella entienda lo que yo mismo no alcanzo a comprender aún.

Comenzaré por presentarme. Mi nombre es Diego L., alias Fehendor. Este apodo –casi una contraseña, un signo mágico– es el epígrafe con el que rubrico mis obras. Su origen es algo difuso, pues me fue soplado al oído hace muchos, muchos años, mientras soñaba con un extraño, arcaico e inaccesible mundo sumergido en la niebla. Varios años más tarde me enteré por medio de cierta lectura que comentaré más adelante que el término Fenhedor, en la terminología de los trovadores occitanos, significa “el suspirante”, es decir, “el que suspira por su Amada”. La derivación en Fehendor ha de haber sido, pues, una especie de transliteración errónea o de equívoco –que mantuve con el tiempo pese a todo– producida a lo largo de aquel misterioso intervalo que hay entre el sueño y la vigilia.

¿Qué más? Probablemente nada que valga la pena. Todo lo demás está entretejido en lo que sigue.

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