EL UNIVERSO… ¿UN ESCENARIO MÁS HOSTIL A LA VIDA DE LO QUE PENSAMOS?

Por Javier Orrego C.

El año 2014 la revista Physical Review Letters publicó un interesante artículo[1] donde se bosqueja una hipótesis que brinda una respuesta científica a la paradoja de Fermi. Según sus autores, la vida en el Universo podría ser un fenómeno mucho menos común de lo que se pensaba. Señalan que sólo un diez por ciento de las galaxias podría albergar vida compleja a causa de los brotes de rayos gamma, eventos letales para la vida acaecidos en las vastas profundidades del espacio estelar. Este tipo de sucesos catastróficos actuarían como un mecanismo cósmico regulador que impediría el emerger de vida compleja en las zonas de habitabilidad de las galaxias. Es decir, en muchas partes podría florecer la vida, pero sería prácticamente imposible que esa vida evolucione a grados de complejidad que hicieran posible el emerger de algún tipo de vida inteligente capaz de vencer las distancias interestelares.

Gamma-ray bursts, shown in the map above of the sky from Earth, could have left many galaxies sterile

Las explosiones de rayos gamma, uno de los fenómenos más violentos del universo conocido, son eventos electromagnéticos asociados a formidables explosiones producidas en galaxias distantes por la muerte de estrellas masivas (supernovas o hipernovas) o por la fusión de estrellas binarias de neutrones. De hecho, se dice que un brote típico puede llegar a liberar la misma cantidad de energía que la generada por el sol en un período de diez mil millones de años.

Este tipo de eventos apocalípticos, que acontecería cada cierta cantidad de millones de años, haría que la Vía Láctea fuese en realidad un lugar mucho más hostil a la vida de lo que se pensaba. Esto explicaría por qué no hemos encontrado trazas de vida extraterrestre inteligente. Piran y Jiménez, los autores del artículo, plantean que las galaxias son bombardeadas de manera regular por estos brotes de rayos gamma, aniquilando cualquier forma de vida más compleja que la vida microbiana. Según sus cálculos, existe un 50% de probabilidades de que un evento de esta naturaleza haya afectado a nuestro planeta en el curso de los últimos 500 millones de años. Extendiendo este intervalo de tiempo a los últimos 5.000 millones de años, la probabilidad aumentaría hasta llegar a un lapidario 90%.

Lo que sí sabemos es que, hasta ahora, la Tierra ha padecido cinco extinciones masivas, la última de las cuales ocurrió hace unos 65 millones de años durante el período Cretácico-Terciario. La causa de este evento catastrófico, que hizo desaparecer de la superficie del planeta a los dinosaurios, fue el impacto de un meteorito. Se cree que la primera de estas extinciones, la del Ordovícico-Silúrico, hecho acontecido hace unos 444 millones de años, pudo deberse al barrido de un brote de rayos gamma producido por la explosión de una supernova relativamente cercana. La consecuencia de este evento: la inmediata extinción de un 85% de la vida en la Tierra.

Al considerar el Universo en su conjunto, los autores concluyeron que, debido a estos fenómenos destructivos, apenas un 10% de las galaxias podría efectivamente albergar algún tipo de vida compleja como la que se desarrolló en la Tierra, y que ésta sólo habría podido comenzar hace unos 5.000 millones de años, una edad demasiado reciente como para hacer posible el desarrollo de tecnología capaz de vencer las enormes distancias.

Evidentemente, este punto de vista pone en entredicho la creencia de parte de la comunidad científica, como la que trabaja en proyectos tipo SETI, que defienden la hipótesis de que el centro de las galaxias, dada su alta concentración de estrellas, es un verdadero laboratorio de vida. De corresponder a la verdad lo dicho por Piran y Jiménez, sería precisamente esa alta densidad de masa estelar la que haría muy difícil el desarrollo de la vida en esos escenarios.

[1] Possible Role of Gamma Ray Bursts on Life Extinction in the Universe, Tsivi Piran (Universidad Hebrea de Jerusalén) y Raúl Jiménez (Universidad de Barcelona). Phys. Rev. Lett. 113, 231102 – Published 5 December 2014.

Javier Orrego C.

Ver también EL CONTACTO CON CIVILIZACIONES EXTRATERRESTRES. HIPÓTESIS DESDE LA VEREDA DE LA CIENCIA

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