Mes: marzo 2016

LA VIGENCIA DEL TERCER SECRETO DE FÁTIMA TRAS LA RENUNCIA DE BENEDICTO XVI

Por Javier Orrego C. / Fragmento del libro homónimo

Benedicto XVI y Francisco en el Vaticano

VATICANO, 23/12/2013.- Imagen del Osservatore Romano que muestra al Papa Francisco saludando a su predecesor, el Papa emérito Benedicto XVI en el monasterio Mater Ecclesiae en la ciudad de Vaticano, EFE/L’Osservatore Romano.

El jueves 13 de mayo del año 2010, durante su visita al santuario de Fátima con ocasión de la conmemoración de los 93 años de la primera aparición de la Virgen a los pastorcitos Lucía, Jacinta y Francisco, el Papa Benedicto XVI hizo una afirmación sorprendente: sostuvo que se equivocaban aquellos que piensan que el mensaje de la Virgen ha perdido actualidad. El Pontífice aseguró, en una masiva ceremonia ante una multitud de fieles congregados en la explanada de la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, que el proyecto de Dios para el hombre permanece plenamente vigente.

En palabras del Santo Padre:

Se equivoca quien piensa que la misión profética de Fátima está acabada. Aquí resurge aquel plan de Dios que interpela a la humanidad desde sus inicios: “¿Dónde está Abel, tu hermano? […] La sangre de tu hermano me está gritando desde la tierra” (Gn 4,9). El hombre ha sido capaz de desencadenar una corriente de muerte y de terror que no logra interrumpir. En la Sagrada Escritura se muestra a menudo que Dios se pone a buscar a los justos para salvar la ciudad de los hombres y lo mismo hace aquí, en Fátima, cuando Nuestra Señora pregunta: “¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que Él quiera mandaros, como acto de reparación por los pecados por los cuales Él es ofendido, y como súplica por la conversión de los pecadores?” (Memórias da Irmā Lúcia, I, 162). (más…)

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LA MISIÓN DEL PUEBLO RUSO, por KRYSTOF K.

Por Javier Orrego C.  (Fragmento del “Testamento” de Krystof K., segmento no incluido en versión final de El puente sobre el caos)

Nésterov, El alma del pueblo.

Rus: El Alma del Pueblo de Mijaíl Nésterov, representación simbólica de la búsqueda espiritual histórica de Rusia.

El nacimiento de Rusia como nación estuvo marcado por el surgimiento de un eje político comercial establecido, desde fines del siglo IX, entre los príncipes varegos de origen normando y el Imperio Bizantino. En esa época surgieron, como centros urbanos de cierta importancia, y bajo el dominio de estos señores, las ciudades de Novgorod y Kiev, núcleos en torno a los cuales se trazarían las primeras líneas de la más que milenaria historia nacional de los pueblos eslavos del este. Pero, sin duda, el hecho fundamental acaecido en los albores de esta historia, fue la conversión al cristianismo del príncipe Vladimir, el cual se hizo bautizar, en compañía de sus hombres, a orillas del río Dnieper, en el año 988. La influencia de la cultura bizantina fue determinante en la conformación de la identidad nacional de la antigua patria rusa. De hecho, el mismo Vladimir contrajo matrimonio con una princesa bizantina, hermana del emperador de Bizancio, señalando una cierta comunidad de intereses entre la naciente nación y Constantinopla. Este Vladimir, además, fue santificado y recibió de la Iglesia el título de Igual a los Apóstoles.

Entre ese año y 1918, fecha en que murió el último zar de todas las Rusias, transcurrieron 930 años exactos. Si a esta cifra adicionamos los 70 años de imperio comunista ―también fueron setenta los años del destierro judío en Babilonia― enteramos el milenio histórico del pueblo ruso. El comunismo soviético cayó junto con la celebración del milenario ruso, poco tiempo después de que el Papa Juan Pablo II consagrara finalmente Rusia al Inmaculado Corazón de María, tal como la Virgen Blanca de Fátima, lo había pedido en 1917, en Portugal, en el otro extremo del gran continente euroasiático. (más…)

RECUERDOS DE FÁTIMA (Invierno austral del año 2004)

Por Javier Orrego C. / Fragmento de El puente sobre el caos (capítulo 1)

Explanada de Fatima_bnEs invierno y llueve afuera mientras escribo estas palabras frente a un mar borrascoso. No puedo imaginar un escenario más acertado para emprender la tarea de poner por escrito estas cosas. Me he refugiado lo más lejos posible del mundo, de la gente, del caos urbano, para trazar esta historia que ahora narro como un antídoto contra la amargura. Una mujer triste y dulce como el agua espera tal vez por mí en su propio rincón del mundo. En parte escribo esto para ella, para que ella entienda lo que yo mismo no alcanzo a comprender aún.

Comenzaré por presentarme. Mi nombre es Diego L., alias Fehendor. Este apodo –casi una contraseña, un signo mágico– es el epígrafe con el que rubrico mis obras. Su origen es algo difuso, pues me fue soplado al oído hace muchos, muchos años, mientras soñaba con un extraño, arcaico e inaccesible mundo sumergido en la niebla. Varios años más tarde me enteré por medio de cierta lectura que comentaré más adelante que el término Fenhedor, en la terminología de los trovadores occitanos, significa “el suspirante”, es decir, “el que suspira por su Amada”. La derivación en Fehendor ha de haber sido, pues, una especie de transliteración errónea o de equívoco –que mantuve con el tiempo pese a todo– producida a lo largo de aquel misterioso intervalo que hay entre el sueño y la vigilia.

¿Qué más? Probablemente nada que valga la pena. Todo lo demás está entretejido en lo que sigue. (más…)

APOCALIPSIS, AHRIMAN Y KALI YUGA

Por Robert Powell y Kevin Dann  (en Revista Biosophia N°14)

Una interpretación de nuestra historia espiritual que efectúan dichos autores en su libro “CRISTO Y EL CALENDARIO MAYA, EL AÑO 2012 Y LA VENIDA DEL ANTICRISTO” y que aquí aportamos en uno de sus capítulos: “El Evangelio en las Estrellas”.

Beasts of AppocalypsisEL EVANGELIO EN LAS ESTRELLAS

Vi luego otra Bestia que surgía de la tierra y que tenía dos cuernos como de cordero, pero hablaba como una serpiente. Ejercía todo el poderío de la primera Bestia en servicio de esta, haciendo que la Tierra y sus habitantes adorasen a la primera Bestia, cuya herida mortal había sido curada. Realizaba grandes signos, haciendo descender ante la gente Fuego del cielo; y seduciendo a los habitantes de la Tierra con los signos que le ha sido concedido obrar al servicio de la Bestia, diciendo a los habitantes de la Tierra que levanten una imagen en honor de la Bestia que, teniendo la herida de la espada, revivió. Se le concedió infundir el aliento a la imagen de la Bestia, de suerte que pudiera incluso hablar y hacer que fueran exterminados cuantos no adoraban su imagen”. (Apocalipsis 13: 11-15)

El código del Apocalipsis

Aunque raramente es considerado como tal, el Apocalipsis de Juan ―como la Cuenta Larga maya― es un calendario y un instrumento de profecía, y como la Cuenta Larga, su clarividencia cronológica proviene de su intimidad con las estrellas. En el Apocalipsis, encontramos una descripción del futuro en términos de apertura de las siete Cartas a las siete Comunidades. Esto se relaciona con nuestras actuales siete civilizaciones, siendo la nuestra actual la quinta. A continuación le siguen los siete Sellos, relacionados con las siete civilizaciones que seguirán al final de nuestras siete épocas culturales (postatlantes). Le siguen las siete Trompetas: estas representan una secuencia de siete civilizaciones aún más distantes. Al final mismo de la evolución del estado Tierra sobrevendrán las siete Copas de la Ira, llevando a la humanidad a través de siete etapas de purgación para llegar a la siguiente etapa de la evolución, denominada la “Jerusalén Celestial” en el Apocalipsis. El “reloj” que mide estos ciclos septenarios en el Apocalipsis de Juan es el mismo que interviene en el calendario Maya: la precesión de los equinoccios, provocada por la rotación de la Tierra sobre su eje, teniendo de trasfondo los cielos estrellados. (más…)