LOS ÁNGELES CAÍDOS: SOBRE LA TRILOGÍA DEL MAL Y EL ANTICRISTO

Por Javier Orrego C. (extraído de El Evangelio de la Luz)

ahriman-et-luciferA lo largo del tiempo se ha dado a conocer en los círculos de la ciencia oculta la existencia de entidades rezagadas en todos los órdenes, incluidos los coros angélicos. Estos seres retrógrados se implican en la evolución terrestre actuando en contra de la evolución regular con la intención de malograr el cumplimiento de las tareas evolutivas del ser humano. Es particularmente interesante a este respecto la contribución que ha hecho al conocimiento de los grandes misterios del Cosmos la ciencia espiritual nacida a partir de la actividad del movimiento antroposófico. Más adelante nos referiremos a estos seres con mayor detalle, por ahora nos conformaremos con mencionarlos y describir brevemente su cometido.

Entre estas entidades adversarias, que en virtud de su naturaleza “caída” se comportan para todos los efectos como enemigos del hombre, nos encontramos con los espíritus asúricos, ahrimánicos y luciféricos, dirigidos respectivamente por los demonios Asur, Ahriman y Lucifer, cada uno de distinto orden y con diferentes misiones, oponiéndose a la acción de los Principados, Arcángeles y Ángeles sobre las envolturas física, etérica y astral de la humanidad encarnada.

Así, en lo grueso, la misión de LUCIFER ─el Diablo, la Serpiente Antigua─, un espíritu rezagado del orden de los Ángeles, caído por tanto en la cadena planetaria de la Antigua Luna, es contaminar la astralidad humana infundiendo el orgullo y la tendencia a la evasión, así como la pasión, el fanatismo y la falsa espiritualidad.

ahrimanEn contrario, la misión de AHRIMAN ─también conocido como Satán o Satanás, un Arcángel rezagado de la evolución solar─ es seducir a la humanidad contaminando la substancia etérica del hombre. Para conseguirlo se vale de la propagación de una clase de pensar intelectualizado, frío, completamente ciego a la dimensión espiritual de la existencia. Contaminando la facultad anímica del pensar, Ahriman consigue segregar la inteligencia de la conciencia y clavar en el alma humana el punzante aguijón del materialismo extremo. La meta de Ahriman es atar el alma humana a la Tierra, impidiéndole el acceso a los mundos espirituales en la vida post-mortem.

Por su parte, el propósito de ASUR ─la Bestia del Apocalipsis─, que es un Principado rezagado de la cadena de vida del Antiguo Saturno, es subyugar la porción supra-sensorial del cuerpo físico humano. Es decir, su meta es corromper el cuerpo físico humano hasta el punto de convertir al hombre en una especie de autómata animalizado, semi-consciente, irremediablemente atado a la realidad terrestre y completamente privado de su individualidad. Su propósito último es aniquilar por siempre la capacidad del hombre de trascender el plano físico. Según Max Heindel, es precisamente a estas entidades a las que San Pablo denomina Poderes de las Tinieblas, debido a que surgieron en el oscuro Período de Saturno (a no olvidar que los Principados fueron la humanidad del período saturnal). Se los considera perversos por el instinto de separatividad de que son portadores, propio del plano mental a que pertenecen y en el cual han sido los guías del hombre. El impulso de separatividad se opone al principio de Unidad propio de los mundos superiores[1].

Ahriman 14.2r

Ahriman, diseño de un mural del techo del Goetheanum, sede de la Antroposofía.

El Anticristo o Demonio Solar

Por sobre todo este linaje de altísimos seres que forman parte de las Jerarquías Espirituales ─constituyendo los ejércitos o legiones celestiales─, del cual se desgaja esta trilogía del Mal que hemos expuesto aquí, se sabe que hay por lo menos dos órdenes superiores respecto de los cuales no se tiene mayor información en el nivel de conciencia de la Tierra por encontrarse su ámbito de acción mucho más allá del horizonte cognoscitivo humano. Max Heindel afirma, de todos modos, que hay indicios de que, en los albores del Período de Saturno estas misteriosas entidades prestaron cierta clase de ayuda, aun cuando ésta no pueda ser definida o conocida por el hombre en modo alguno. Valga lo anterior para decir que la figura mítica y tenebrosa del ANTICRISTO, llamado también Demonio Solar en los círculos ocultos ─el Dragón de los Cielos del Apocalipsis─, correspondería a una entidad rezagada de uno de estos órdenes superiores cuya evolución antecedería a la evolución de nuestro propio Universo. Por lo mismo, su meta sería frustrar completamente la evolución cósmica a la que pertenece nuestro planeta. Según Steiner, este Demonio Solar es el adversario por antonomasia del Cordero ─el Cristo─, y su nombre es SORAT. Este nombre lo deduce Steiner de la lectura del Apocalipsis donde se dice:

Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento cuente el número de la Bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis… (Ap. 13:18)

The_number_of_the_beast_is_666_Philadelphia,_Rosenbach_Museum_and_Library

El número de la Bestia es el 666, de William Blake.

La interpretación de este segmento de las Escrituras ha consumido litros de tinta a lo largo de los siglos. Pero los sabios supieron siempre que en los textos sagrados los números pueden leerse como letras, y viceversa. Era un hábito común para los esoteristas de la antigüedad, tanto griegos como judíos, escribir en números cuando querían ocultar algo, un nombre en este caso. ¿Cómo debía interpretarse entonces este “número de la Bestia”? Para Steiner ─aun cuando no da mayores explicaciones respecto a la razón por la cual escogió esta combinación de letras y no otra− la lectura correcta sería la siguiente:

60 (Samech) + 6 (Waw) + 200 (Resch) + 400 (Taw) = סורת (SORAT) = 666

De modo que SORAT es, por decir así, el adversario del principio Yo Soy. Su propósito sería destruir la individualidad del hombre impidiendo con esto el cumplimiento de las metas evolutivas de la humanidad en orden a transformarse en el décimo coro de las Jerarquías como Espíritu de Libertad y Amor.

Dicho sea de paso, el valor numérico de la palabra griega para Jesús (Ιησούς, léase Iesous) es 888, al igual que el término Κ υ ρ ι ο ς (Kyrios), que significa Señor. Ya hemos dicho que Jesús o Yeshua, el Señor, es la personalidad humana del Cristo o Logos, siendo simultáneamente de la misma substancia de Melquisedec, habiendo recibido su iniciación según el orden del descendiente directo del Alto Iniciado del Oráculo del Sol de la Atlántida, el Manú de la Cuarta Raza Raíz de la Tierra. Estamos hablando de un linaje real y sacerdotal del más alto grado.

Ahora bien, teniendo en cuenta que el Sol es el centro de nuestro sistema solar, es fácil comprender la identificación temprana del Cristo o Mesías con el astro rey. Podríamos decir que el Sol es el trono de Cristo en el ámbito del sistema solar. Antes de descender el Logos a la Tierra ─esto es, antes de transformarse en el Espíritu de la Tierra─ el Sol era en realidad su residencia espiritual y física. Por eso se habla de un Logos Cósmico, un Logos Galáctico, un Logos Solar y un Logos Planetario.

El descenso del Cristo al ámbito de lo terreno ha de haberse cumplido paso a paso desde las inconmensurables alturas espirituales hasta la esfera humana. Entre el Reino seráfico y el humano hay un largo camino por el cual ha de haber peregrinado el Verbo para hacerse carne entre los hombres sobre el cuerpo bendito de Yeshua ben Yosef, el Cáliz.

Detrás del sol físico hay pues un Sol espiritual, residencia o templo del Cristo Cósmico y morada de los Elohim o Espíritus de la Forma. Entendiendo de esta manera la existencia del sol ─como la de cualquier otra estrella de nuestro Universo─, como morada de entidades vivientes cuya evolución se cruza con la evolución humana, hemos de comprender que se da también a ese nivel la misma lucha que se da en la Tierra entre los impulsos que fomentan el plan regular de la evolución universal y los rezagos que ésta deja.

Por esto el Mal, entendido como lo que no evoluciona, ha de encontrar también su vehículo en el ámbito del Sol. Por esto SORAT es descrito como el Demonio del Sol, el Adversario del Cristo vivo, que es el Espíritu de la Tierra desde la consumación del sacrificio del Gólgota. Así, siendo el Sol la fuente de luz espiritual y física de nuestro sistema planetario, este Dragón de los Cielos es en realidad el Espíritu de las Tinieblas Absolutas, entidad suprema entre las jerarquías de ángeles caídos, siendo la inteligencia siniestra tras la actividad complementaria de la Trilogía del Mal compuesta por Lucifer, Ahriman y Asur y sus huestes infernales.

Así, siendo el Cristo la afirmación total del principio del Yo ─el Yo Soy─, el Demonio Solar representa la negación más extrema de este principio y, como tal, es el Enemigo supremo de los Elohim y del Cristo. Por eso se lo conoce desde antiguo con el apelativo de Anticristo. Ahora ya sabemos un nombre con el cual designarlo ─el primero que ha sido divulgado abiertamente─. Esto es así pues finalmente ha llegado el momento de que comience la lucha consciente del hombre contra el Mal supremo aquí en la Tierra.

Javier Orrego C.

De El Evangelio de la Luz

[1] M. Heindel, Concepto Rosacruz del Cosmos, Cap. VIII, p. 192.

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2 comments

  1. EL VERDADERO DEMONIO QUE TIENE LA NATURALEZA HUMANA ES LA IGNORANCIA QUE PERMITE QUE LAS ELITES DEL PODER PUEDAN MANIPULARLOS TRANSFORMANDOLOS EN CARNE DE CAÑON DE LAS GUERRAS PARA SATIZFACER SUS INTERESES PERSONALES

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