Mes: noviembre 2015

LOS ESPECULADORES FINANCIEROS, LOS MAGOS NEGROS DE LA ECONOMÍA MUNDIAL

Por Javier Orrego C.

Especuladores financierosLa mina de oro de los dioses del dinero es la especulación. Por medio de prácticas especulativas estos oscuros personajes se roban, literalmente, la riqueza de todos los países del orbe. Un especulador no genera riqueza real, no produce empleos, ni bienes, ni beneficio alguno para la sociedad. Es un parásito. Simplemente saca provecho del trabajo ajeno y de los recursos naturales de las naciones.

Por ejemplo, a sabiendas de la tendencia al alza del precio del petróleo, un especulador puede comprar millones de barriles de crudo y guardarlos un año o dos antes de ponerlos en el mercado. La ganancia obtenida será sideral; más aún si en el camino se ha desencadenado convenientemente una crisis que incremente aún más los precios. Esto mismo ocurre con los alimentos, los bienes inmuebles, los medicamentos, las acciones bursátiles, etc. Por supuesto, no es necesario mencionar el hecho de que la mayoría de estas “crisis” son provocadas y administradas por sus lacayos, los jefes de los Estados más poderosos de la Tierra.

A estas alturas está claro que las fuerzas armadas de las grandes potencias son algo así como la “guardia suiza” de los amos del mundo, sus tropas de asalto. No es en lo absoluto un despropósito pensar en los ejércitos de las potencias como en fuerzas mercenarias puestas al servicio de los intereses de los dioses del dinero. Sólo que para el caso de las guerras que estos despiadados titiriteros se inventan con el objeto de hacerse con los recursos naturales de los países, las cuentas las pagan los propios Estados con los impuestos que les cobran a sus ciudadanos. (más…)

Anuncios

EL HOMBRE NO DESCIENDE DEL MONO

Por Javier Orrego C.

Evolución humanaLas enormes coincidencias existentes entre todas las grandes tradiciones del mundo antiguo demuestran que todas ellas tienen un origen común: los magnos Misterios de la Atlántida, herederos a su vez de lo que se sembró en el alma humana en tiempos de la antigua Lemuria. El hombre no comenzó su caminar en la Tierra con el Australopithecus hace tres o cuatro millones de años atrás, tal como quiere hacernos creer la paleontología oficial, impregnada de las ideas de la ciencia materialista. En realidad el hombre no desciende del mono. Los primates no son los antecesores del hombre, sino los descendientes degenerados de la orgía planetaria producida luego de la separación de los sexos en la Edad Lemur.

Hemos de recordar aquí lo expuesto anteriormente en relación a las tentaciones “demoníacas” de nuestro tiempo, especialmente una cita de Prokofieff que hace alusión al doble ataque de Ahriman y Asur sobre la envoltura etérea y las fuerzas supra-sensoriales del cuerpo humano. Esta última intervención de las fuerzas retrógradas, vale la pena recordarlo a estas alturas, tiene por objeto impedir al hombre la contemplación de la realidad espiritual que hay tras los fenómenos materiales, imposible de percibir con los ojos físicos.

Dice Prokofieff a propósito de este descarrío de la percepción humana:

En consecuencia, el hombre no solamente está convencido de que proviene del animal, como sucedía bajo la influencia de los espíritus ahrimánicos, los inspiradores del materialismo “científico” del siglo XIX, sino que bajo el efecto de Asur, “tomará en serio esta concepción y vivirá según ella”. En otras palabras, “los hombres que tengan esta cosmovisión vivirán también como animales, (…) descenderán hasta los impulsos y pasiones puramente animales…”, etc.[1] (más…)

Rudolf Steiner y la antigua sabiduría del Grial

Rudolf Steiner

Por Javier Orrego C.

Por los mismos años que Heisenberg daba a conocer el resultado de sus investigaciones, moría en Suiza Rudolf Steiner, el fundador del movimiento antroposófico. Steiner es el prototipo del hombre integral que inaugura una época. Muchos otros, junto a él, dieron forma a los distintos movimientos espirituales de fines del siglo XIX y principios del XX, que más tarde infundirían nuevos bríos a toda la cultura occidental (Blavatsky, Bessant, Gurdjieff, Ousspenski, etc.).

Sin embargo, en Steiner es posible distinguir un plus que lo pone muy por encima del resto. La concepción del mundo que emana de sus más de seis mil conferencias y sus más de setenta obras escritas da cuenta de la presencia de un tipo humano superior. La organicidad de su enseñanza, la profundidad de su saber, la vastedad de temas que abarca su visión –incluyendo todo el conocimiento científico de su época–, ilustran un mundo interno respecto del cual no puede uno dejar de pensar que a través de su figura se ha mostrado a la humanidad un camino por recorrer durante los próximos dos o tres milenios. No es difícil imaginar a los hombres cultos del siglo XL hablando de la obra steineriana tal como en la actualidad se habla, por ejemplo, del aristotelismo, reconociendo la profunda huella que el trabajo del gran filósofo griego dejó en el acontecer del pensamiento universal. En suma, el movimiento antroposófico fundado por Steiner representaría la piedra angular de un nuevo paradigma en la historia del pensar humano.

Mi libro El Evangelio de la Luz se adentra, de la mano de Steiner y de otros grandes pensadores y maestros, en el misterio de la historia cósmica del ser humano, de modo de poder contextualizar el advenimiento del Logos, del Verbo, en Palestina a comienzos de nuestra era y comprender la razón por la cual tuvo que descender al mundo un ser de la magnitud de la individualidad que hoy conocemos con el nombre de Cristo. No es posible comprender la vastedad e importancia del hecho de Cristo si no se sabe nada acerca de la historia espiritual de la Tierra. (más…)