MISTERIOS ANTIGUOS Y MODERNOS

Por Javier Orrego C.

Grabado de FlammarionUna grieta en el suelo de la ciencia: el resquebrajamiento de los paradigmas

Para comprender cabalmente la misión del Cristo es necesario remontarse al origen de nuestro mundo, ya no sólo de la Tierra tal como la conocemos, sino de las encarnaciones anteriores de la Tierra. Esto que aparentemente sonará a los espíritus materialistas como un disparate no lo es tanto si se concibe que nuestro planeta, al igual que el hombre, ha debido pasar también por una evolución anterior. Es infantil creer que las cosas hayan llegado a ser como son producto del mero devenir mecánico de los acontecimientos cósmicos.

La diferencia fundamental entre la ciencia materialista moderna y la ciencia espiritual estriba en el reconocimiento o la negación de la presencia de un propósito superior detrás de los fenómenos naturales. La pregunta es: ¿es el Universo que conocemos resultado de una creación propiamente tal ─es decir, fruto de un acto volitivo de un ser superior─ o, lisa y llanamente, producto del desenvolvimiento mecánico de relaciones de causa y efecto entre un conjunto de fuerzas preexistentes que de algún modo todavía desconocido entraron en relación en el Universo material? Dicho de otro modo, ¿es posible percibir la existencia de una Inteligencia Cósmica detrás de los fenómenos inteligibles de la naturaleza? Obviamente, el modo de responder estas interrogantes determina la forma como nos enfrentamos con el misterio de la vida. Continuar leyendo “MISTERIOS ANTIGUOS Y MODERNOS”

PROFECIAS DE A. K. EMMERICH

A.K.EmmerichAnna Katharina Emmerich nació en Alemania en 1774. De familia muy pobre, se hizo monja de la Orden Agustina en Dulmen; tuvo una vida de continuas enfermedades agravadas al quedarse inválida por un accidente. Tenía el uso de razón desde su nacimiento y podía entender latín litúrgico desde la primera vez que fue a misa. Durante los últimos 12 años de su vida no consumió ningún tipo de alimento excepto la sagrada comunión, ni bebió ninguna bebida excepto agua, subsistiendo completamente por la Santa Eucaristía. Desde 1802 hasta su muerte, tuvo las heridas de la Corona de Espinas, y de 1812, todos los estigmas de Nuestro Señor, incluso una cruz encima de su corazón y la herida de la lanza.En los últimos años de su vida, hasta su muerte en 1824, recibió las visiones de la vida de Cristo, de la Virgen María y de la vida después de la muerte, así como otras videncias de sucesos que acontecerían tiempo después como el Muro de Berlín, el Concilio Vaticano II, etc.

Con sus visiones en la mano descubrió Reynolds los restos de la ciudad de Ur de Caldea, y la recién descubierta morada de la Virgen en Efeso resultó ser también tal como ella la había descrito. Del mismo modo se descubrieron en 1981 los pasadizos bajo el Templo de Jerusalén, que Ana vio al contemplar el misterio de la lnmaculada Concepción de María, dogma que no sería proclamado por la Iglesia hasta treinta años después de la muerte de esta vidente. Ana Catalina Emmerich supo por Nuestro Señor que su regalo de visión del pasado, presente, y el futuro en visión mística era mayor que el poseído por nadie más en historia.

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